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lunes, 8 de abril de 2013

Mi viaje a Nauzontla

Cristian Velazco

Enero 13/2013. El 19 de diciembre pasado viajé junto con mis papás a Nauzontla, Puebla, pueblo donde nació mi papá, municipio enclavado en la Sierra Norte o Sierra de Puebla. (http://www.elocal.gob.mx/work/templates/enciclo/puebla/Mpios/21101a.htm)

Llegamos a la terminal de autobuses oriente (TAPO) como a las 9:10 de la mañana, pero llegamos a sentarnos porque el autobús había salido diez minutos antes. Tuvimos que esperar el de las 10:00. A las 9:50 pasamos a la sala de espera solamente para escuchar “pasajeros con destino a…”; entonces comenzamos a formarnos en fila en la puerta uno para pasar al andén.

Caminamos hacia el autobús donde nos revisaban los boletos antes de subir, nos correspondieron los asientos 1, 2 y 3. Diez minutos después una persona, seguramente de la empresa de autobuses, nos grabó con una videocámara. Subió el operador y comenzamos el viaje.

Apenas se movía la unidad hacia a tras cuando en los monitores apareció una película: Rescatando al soldado Bryan, película que no vi, o por lo menos no le puse atención porque todo el camino me la pasé escuchando música.

Llegamos a la terminal del pueblo a las tres de la tarde, algo engarrotados y cansados después de tanto tiempo de camino. Recogimos nuestras maletas y salimos a esperar a mi tío Alex pues pasaría por nosotros. Media hora después llegó en su camioneta y nos enfilamos hacia la casa de mis abuelitos, para ese momento ya eran las 4:30 de la tarde.

Inmediatamente saludé a mis abuelitos con un fuerte abrazo, de repente ya mis primos estaban junto a mí: Jolín, Ari, Alex, David, Michel, Érica, Atzel y Lalo, nos saludamos. Como me sentía bastante cansado me subí a dormir a la cama de mi tío. Sorpresa que me llevé cuando desperté, eran las 10 de la noche y todos estaban cenando: mole con pollo, qué sabroso.

Al día siguiente me desperté a las siete de la mañana, bajé a desayunar pero sólo comí un plátano y que me salgo a entrenar futbol. Después de tres horas todos comenzaron a levantarse; mis primos, al darse cuenta de que no estaba le avisaron a mi mamá. A las once regresé a casa y luego luego mi mamá me preguntó dónde andaba, jugando, respondí. Allá no hay problemas de inseguridad, queridos lectores.

En la noche prendimos una fogata y asamos salchichas, la velada estuvo muy divertida. A las 12 de la noche nos metimos a dormir.

Por la mañana, todos salimos rumbo a Zapotitlan (Salinas), poblado que está bastante lejos pero es bonito. (http://www.e-local.gob.mx/work/templates/enciclo/puebla/Mpios/21209a.htm). Allá visitamos el Manantial de la Huerta, estuvo muy refrescante. Regresamos a la casa como a las 10 de la noche; estábamos bastante cansados que llegamos a dormir. Al día siguiente muy temprano regresamos a la capital. Tres días maravillosos.

lunes, 7 de enero de 2013

El estrés en la vida cotidiana


Aída Ayala

¡Estoy super estresada!, es una frase que escucho casi a diario, es más, si alguien me pregunta qué porcentaje de la población la dice, me atrevería a decir que prácticamente todos en algún momento la hemos mencionado, yo la he dicho muchas veces. Inclusive, de tanto que la escucho, concluyo, y no me sorprende, que el estrés es algo normal que forma parte de nuestra vida cotidiana.

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El estrés es un padecimiento que genera reacciones en cadena. Afecta el rendimiento, la productividad, la vida social y la salud del individuo (gastritis, colitis, insomnio, pérdida del apetito, falta de energía, erupción en la piel, hipertensión arterial, depresión, problemas dentales –la gente estresada suele apretar los dientes mientras duerme-, migraña, entre otros padecimientos).

El estrés es una condición emocional que ocurre con frecuencia entre la sociedad, por lo que los afectados ya comienzan a verlo con normalidad y no le prestan la atención necesaria.


Síntomas más comunes
Recomendaciones
Irritabilidad general, conducta impulsiva.
Acudir con el especialista
Ansiedad, depresión, tensión arterial elevada.
No intentar abarcar más de lo que se puede atender; no es necesario saturarse de actividades.
Insomnio, diarrea, indigestión, náuseas.
Tratar de mantener un equilibrio de la vida (del individuo).
Incapacidad de concentración. Migraña.
Realizar actividades lúdicas.
Predominio de fatiga y pérdida de la alegría de vivir.
Hacer constantemente actividades que distraigan y diviertan.

Fuente. Universidad Autónoma Metropolitana


La psicóloga María Isabel Herrera Villalpando, adscrita al Departamento de Psicoterapia del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente”, asegura que el estrés es una respuesta sana y adaptativa a un evento, pero el exceso desarrolla una serie de respuestas fisiológicas que alteran el corazón, aumenta la presión arterial, se agita la respiración, se tensan músculos y se experimenta una sensación desagradable de ansiedad.

Recomendó a quien tiene problemas de estrés tomarse unos minutos para hacer respiraciones diafragmáticas lentas y profundas y practicar la relajación muscular, ya que además de descansar los músculos, dan tranquilidad mental, reducen el enojo, la tristeza, preocupaciones y los pensamientos negativos.
Asimismo dijo, en momentos de estrés, hay que evitar el consumo de café, té y productos light porque contienen cafeína. (http://www.salud.gob.mx/ssa_app/noticias/datos/2011-12-18_5522.html. Comunicado de prensa no. 445. 18/diciembre/2011)

sábado, 15 de diciembre de 2012

No me gusta correr


Mercedes Guerra

9/Dic/012. Hoy, gracias a mi hermana –lo digo con ironía- me desperté de un sueño bien bonito porque me estaba pateando. Tras 20 minutos subió mi mamá y nos dijo que nos levantáramos porque nos íbamos a correr en derredor del Reclusorio Oriente. ¡Correr!

2010/12/correr-na-rua-ou-na-esteira-conheca-os.html
Me levanté con mucha flojera y me vestí con mucha lentitud, me tardé un montón porque no quería ir. Pasé a saludar a mis abuelitos mientras me amarraba el cabello. Bajé ya bien despierta y en eso recibí una orden de mi papá: “Ponte los tenis de la secundaria”. Renegando subí de nuevo como si mis piernas le pidieran permiso una a la otra para moverse. Bajé y le dije enojada ¡Ya! Mi papá me miró muy feo y con voz firme me dijo: “Pues qué esperas, vámonos”.

Llegamos al reclusorio y empezamos a estirarnos para luego comenzar a caminar lento. Ya calientitos comenzamos a correr, paramos al momento de dar la vuelta para esperar a mi mamá y hermana. Una vez que les vimos comenzamos la carrera nuevamente.

Para ese momento me sentía muy cansada porque han pasado varios meses que no corría, afortunadamente mi papá decidió esperarles. Llegaron y se subió a mi hermana en los hombros y así corrió, yo me fui caminando con mi mamá. Íbamos platicando cuando me preguntó con alegre sonrisa en su cara: “¿Te gustó?”, respondí tajante, enojada y molesta: No.

Nos detuvimos en un gimnasio de esos amarillos que proliferan por toda la ciudad. Estuvimos un rato mientras mis papás y yo nos ejercitábamos y mi hermana jugaba. Obvio que estábamos deshidratadas y pasamos a una tienda a comprar agua. Luego en casa desayunamos entre familia. Como era todavía de mañana no metimos a bañar para aprovechar el día porque saldríamos de casa…

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Me puedes ver?


Ángel Tepec

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Ese día desperté normal como todos los días pero algo cambió la mañana, vi una sombra cerca de la puerta, pensé que era mi imaginación por todas las películas de terror y de ficción que había visto el fin de semana; la realidad es que no sé que fue. De repente, vi en mi celular la hora, rayos, dije, es tarde para la escuela. Me cambié, desayuné, me lavé los dientes, me puse gel en el cabello y salí corriendo, siete en punto camino a la secundaria.

Al llegar todo me era raro, pues era mi primer día en la escuela. Hola, dije, no los esperaba chavos. Eran mis compañeros de la primaria: Carlos, José Antonio, José Alfredo, Jhoan y Mónica, mis compañeros con quien me juntaba y hablaba más.

Horas más tarde partí hacia mi casa caminando con mis audífonos a todo volumen, pero sentía que alguien me seguía. En eso recordé una leyenda que decía que no debía voltear hacia atrás porque moriría al instante. La leyenda continuaba diciendo que para contrarrestar la muerte debía pronunciar tres veces, con voz clara y segura: “Ántoni, cuando estés solo sentirás que algo o alguien te observa”.

Al recordar la leyenda también recordé que ya lo había dicho pero no quise voltear, fue como si alguien quisiera que volteara, pero no lo logró. De repente casi me atropella un automóvil, por fortuna me salvé.

La mañana siguiente fui al baño mientras pensaba en la leyenda, me paré frente al espejo y con miedo repetí tres veces “Ántoni…”, pero en ese momento me sorprendí y me asusté cuando vi en el espejo dos pares de ojos: de niño y de gato.

Pasó una semana de haber visto los ojos y pensé que en realidad nada había pasado, todo estaba normal, pero como todas las historia de terror que he leído, casi siempre la pesadilla vuelve a comenzar, aunque pensaba que esa era la excepción, que equivocado estaba.

El siguiente lunes que desperté para ir a la escuela escuché piedritas en la ventana de mi cuarto, por lo que me asomé. No había llegado a ésta cuando escuché el grito de mi mamá: “Luis, despiértate, ya es tarde”. No llegué a la ventana porque bajé a desayunar, luego a la escuela.

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Por la tarde ya en casa abrí hotmail y vi un correo de una persona desconocida, el asunto del mensaje decía: “¿Me puedes ver?”. El contenido del correo continuaba: “Yo también puedo verte”. En ese momento recordé la sombra. Esa fue mi sorpresa, pero me sorprendí más cuando vi unos ojos como los que días atrás había visto en el espejo de mi baño.

Pasaron tres días sin que pudiera dormir bien, empecé a tomar grandes cantidades de cafeína, me cortaba los brazos y gritaba al vacío.

El último día de mi existencia fue cuando volví al baño donde todo empezó. Me paré frente al espejo, observé fijamente y escuché una voz tenue en mi oído: “Te estaba esperando”.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Villa

·         Se equivocó de estación

Noemí Alcántara, Luis Ángel Tepec y Cristian Velasco

Foto. Daniel Ávila
Sábado 1 de septiembre de 2012. La cita fue en el metro Constitución (de 1917) a las nueve de la mañana. Una vez que llegué al metro (quien escribe este párrafo), ya me esperaban el maestro y mis compañeros de otros grupos, ahora conozco sus nombres: Mimí (Noemí), Rubí, Lupita, Daniel, Cristian y Aída.
Cuando el reloj marcó las 9:15 (pues estábamos esperando a Mercedes, quien no llegó) nos fuimos rumbo a La Villa. Nos formamos para comprar los boletos, por cierto, había mucha gente; abordamos el último vagón y en Santa Anita transbordamos hacia Martín Carrera, y de ahí hacia la estación La Villa.

Una vez allá el maestro nos dividió en dos grupos y nos dio dos grabadoras a cada equipo: Equipo uno: Mimí, Lupita, Cristian y Daniel; equipo dos: Aída, Rubí y Luis Ángel. Cuando ya estábamos por equipo nos pusimos a entrevistar a las personas, las preguntas fueron: ¿De dónde viene? ¿Cada cuánto tiempo visita este lugar? ¿Cuál es el motivo de su visita? ¿La virgen le ha cumplido algún milagro? Entre otras. La gente estuvo muy dispuesta a contestar las preguntas, aunque hubo algunas personas que dijeron no tener tiempo.

Inclusive entrevistamos a unas monjitas que procedían de países diferentes: Brasil, Colombia y Cuba. Comentaron que nunca había visitado a la virgen y que tenían ganas de conocer La Villa porque siempre les habían platicado de ese lugar, “hasta que se nos hizo, nos encantó”, dijo una de ellas. También les preguntamos por qué se habían vuelto monjas, y una de ellas respondió, “porque quería formar una familia con dios”.
Terminamos de entrevistar alrededor del medio día mientras el sol caía a plomo, probablemente la temperatura era de unos 28 grados, y aún así caminamos con el maestro hacia la capilla en la cima del cerro, creo que todos estábamos cansados porque nos quedamos sentados en la escalera. Desde el mirador admiramos la ciudad y luego bajamos y pasamos a ver el cuadro de la virgen; más tardamos en llegar que lo que duró estar frente al cuadro.

El maestro nos había dicho que cuando termináramos de entrevistar iríamos a un parque que estaba cerca de la estación Ferrería, pero se equivocó de estación, nos teníamos que bajar en la estación Refinería. Abordamos el metro nuevamente con dirección a El Rosario para ir a la estación Refinería, pero terminamos en la plaza El Rosario porque ya el tiempo era limitado.
Una vez en la plaza pudimos almorzar en una banca junto a un lago artificial mientras unos compañeros disfrutaban un helado. Luego se nos hizo un poco tarde (unos 20 minutos) porque esos mismos compañeros se tardaron en la tienda de juegos “Recórcholis“.

El regreso fue de la misma manera que llegamos: De El Rosario hacia Martín Carrera, luego a Santa Anita y de ahí hacia Constitución. En Santa Anita, Aída intentó subir una escalera eléctrica en sentido contrario y se cayó, jajajajaja ¡qué divertido! Una vez en el metro éste estaba todo loco pues frenó violentamente, luego arrancó violentamente y todo mundo se zangoloteaba ¡qué divertido!
Una vez en el metro Constitución ya nos estaban esperando (familiares), y ahí se acabó nuestra aventura.

lunes, 23 de julio de 2012

Mi lunes

Noé Morales

El lunes 16 de julio de 2012. Me levanté, mmmmm, como a las 7:30 con entusiasmo y emocionado porque iría al Zócalo. Siempre que he ido al Centro lo había hecho en plan de echar relajo, en el buen sentido eh. Me bañé para ir a trabajar y de inmediato partí, antes saludé a mis vecinos. Llegué a la chamba a las 7:30, descargué cuatro camionetas, cada una con 35 cajas de frutas distintas, siete rollos de tubo, 10 tablones de madera, y algunas lonas. Sólo armé dos puestos pues ya era hora de irme al Zócalo. Pero antes fui a la casa a cambiarme. Como relámpago salí hacia el mercado Mixcoatl, donde ya me esperaban.
Abordamos el micro rumbo del metro Constitución (de 1917), al subir me percaté que los pasajeros son engreídos, hipócritas, con rostros resentidos pero también hay quienes son nobles. Finalmente llegamos al metro, qué bueno, estaba impaciente por llegar. En el transcurso fui pensando, analizando, viendo y reflexionando que todo ser humano cuenta, que vale la pena.

Al llegar al metro me di cuenta que no tenía boletos y en la fila había demasiada gente, en ese momento ya eran las 9:45, esperamos durante 15 minutos a otros compañeros… nadie llegó. Finalmente abordamos rumbo al Centro, pero antes ya nos esperaban otros chavos en el metro Escuadrón 201.

Llegamos al metro Revolución alrededor de las 11:20. Caso aparte, quiero comentar que en el metro existe mucha seguridad, hay varias cámaras y oficiales que son buena onda siempre y cuando te dirijas a ellos con respeto y humildad.


Fotografía. Daniel Ávila
Salimos hacia el monumento a la Revolución, allá entrevistamos a personas que fueran vacacionistas, entrevisté a cuatro personas, entre éstas había un argentino, me cayeron muy bien. Debo mencionar que mis compañeros me apoyaron. Tras un rato de entrevista cominos y luego caminamos hacia Bellas Artes.

En el patio del museo estuvimos un rato tratando de entrevistar a más gente, pero no tuvimos suerte. Y como el sol pegaba a plomo decidimos sentarnos a la sombra. De ahí caminamos por la calle Madero hacia la Plaza de la Constitución. Ahí el maestro nos dio chance de agarrar caminos distintos para luego de 15 minutos encontrarnos en la entrada de la catedral. Yo caminé con el profe, ¡cha!

Fotografía. Daniel Ávila
Una vez que nos reunimos comenzamos el viaje de regreso. Llegué a mi unidad    -lugar donde vivo-, saludé a mis vecinos y me fui a casa. Dejé mi mochila en la sala y salí de inmediato a ver a Marilú -la señora con quien trabajo-, para preguntarle si íbamos a trabajar, me dijo no, “voy a salir”.
Después de una hora me vi caminando por la Avenida Benito Juárez; alrededor de las 20:30 llegué a mi hogar, cálido y fresco, pero antes saludé a mis vecinos. Mi mamá me preguntó que si había comido, respondí, no. Me preguntó, ¿vas a comer? Respondí sí, aunque yo tenía la intención de hacerlo más tarde. Mientras pensaba lo que más tarde comería mi madre me dijo “pues sírvete porque no llegó la chacha”. Jajajajaja, me reí y mi mamá se molestó, me dijo: “Cállate niño que no me dejas oír”. Como entendí que a mi mamá le gusta mucho la telenovela decidí guardar silencio y me metí a bañar. Más tarde cené y al poco rato me acosté a dormir, tardé mucho en conciliar el sueño.

jueves, 24 de mayo de 2012

Mi sábado

Noé Morales


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katita72.blogspot.com
Es sábado 28 de abril, me despierto con tremenda jaqueca. Despierto pensando que es lunes ¡pero es sábado! Tengo que ir a Los Dinamos a las 8:30, y son 10:22, ¡chin! Ya no fui, ni modo. Cómo ni modo, ¡carajo! Ya no fui. Tendí mi cama, barrí la cocina, lavé los trastes, me bañé, desayuné y me salí a buscar a ver a quién le ayudaba, pero con suerte me encontré a una compañera del taller de periodismo y nos quedamos platicando unas tres horas. Me agradó platicar con ella, pues así le conocí un poquito más. Es muy agradable y simpática. Después de charlas con ella le hice una cordial invitación a dar una vuelta al tianguis para que no se aburriera. Ya estando allá le invité un café frapé por el calor que hacía, hasta refrescó bien chido. Después fui a mi casa, me cambié para ir por un libro y se lo presté para que lo leyera y no se aburriera. Luego me dirigí al tianguis a trabajar. Empecé a las 4:22, levanté seis puestos y acabé a las 7:43 de la noche. Después me fui a mi casa, me bañé, cené y me fui a dormir.

Los Dinamos

Mercedes Guerra

Foto. Daniel Ávila
Sábado 28 de abril de 2012. Me despertó mi mamá a las 6:55 de la mañana pero me ganó el sueño y me quedé dormida. Minutos más tarde mi mamá subió y me dijo: “Si no te paras no vamos”. Tras esa amenaza me paré, me cambié, y bajé la mochila en la que nos íbamos a llevar la comida. A los pocos minutos se despertó mi hermana y la cambié, la bajé y pasé al baño; luego desayuné y escombré la mesa.

Antes de salir de casa bajó mi abuelita a despedirnos y subió a mi hermana para que saludara a mi abuelito. Mientras eso sucedía mi mamá y yo nos alistábamos, me lavé los dientes y mi cara; en lo que mi mamá se peinaba bajaron mi abue y mi hermana y yo subí a saludar a mi abuelito quien me dio 25 pesos para gastar.
Foto. Daniel Ávila
Para ese entonces mi mamá estaba en la puerta con las mochilas lista para dirigimos al pesero que nos llevaría al Metro Constitución (de 1917) En el trayecto mi hermana se mareó y como a mitad de camino se durmió.

Alrededor de las 8:30 llegamos al punto indicado por el maestro, y a final de cuentas no llegó el autobús de la delegación. El maestro estaba bastante enojado por eso, pero tras llamadas con su celular se fue a conseguir un autobús que nos llevara, pero lo único que logró conseguir fue un microbús.
A la altura de Periférico nos equivocamos de calle y más arriba nos extraviamos un poco por transitar por otra calle que no era; pero aun así llegamos. Nos detuvimos en el segundo dinamo y lo primero que hicimos fue pasar al baño. Luego fuimos a buscar un espacio cerca del río para sentarnos. Una vez que lo encontramos dejamos las mochilas en una palapa y todos se fueron a mojar. Lo primero que yo hice fue tomarme una foto con mi mamá y mi hermana, luego metimos los pies en el agua que estaba muy muy fría, al grado de que los huesos me dolían de lo fría que estaba. Nos salimos y nos sentamos a injerir nuestros alimentos.

Más tarde, cuando mi mamá se fue con mi hermana al brincolín, yo me fui con una niña por el río a dar una vuelta; al regresar una niña nos dijo que si podíamos ir con ella y fuimos otra vez. Al momento de salir del agua me pegué con una piedra y se abrió mi dedo. Mi mamá me auxilió, fue por mis calcetines y me quedé con ella y mi hermana en el agua.
Después de un largo rato se acabó el tiempo y nos fuimos a cambiar para luego irnos al micro. Una vez que todos llegaron emprendimos camino hacia el Metro Constitución (de 1917) Nosotras nos bajamos a la altura de Reclusorio Oriente pues por ahí está mi casa.

Azalia Iridian Lazcano Maceda
Alrededor de las 8:30 de la mañana varios alumnos de diferentes módulos del taller de periodismo (prensa) nos reunimos en la salida del metro Constitución (de 1917) para ir al único río vivo en el Distrito Federal, el río Magdalena que se ubica en Los Dinamos.
Íbamos a ir en un autobús de la delegación, pero éste no llegó, lo esperamos como una hora, aproximadamente, hasta que el maestro fue a buscar un transporte de las rutas que trabajan en el paradero del Metro. Más tarde el profesor llegó en un microbús operado por el señor Silvio, y aunque tuvimos problemas con la unidad porque se paraba constantemente, finalmente llegamos al río.
Foto. Daniel Ávila
El lugar es hermoso pero muy sucio, encontramos toda clase de residuos: zapatillas, vidrios, basura, ropa. Al principio mis compañeros sólo metían sus pies al río, pero después todos terminaron mojándose con ropa.
Aproximadamente a las cuatro de la tarde emprendimos el regreso hacia el Metro Constitución. La verdad nos divertimos mucho.


 
Omar Santiago Apolinar
Foto. Daniel Ávila
Fue un paseo muy hermoso donde hay paz y tranquilidad, empecemos por el principio. El autobús no llegó, así que el maestro consiguió un microbús. El chofer o el conductor  fue muy buena gente pues nos llevó a Los Dinamos (claro, con su respectivo pago que llegó tras hablar con un enlace del programa ¡Préndete con tus derechos!)
Al llegar allá nos acercamos a la ribera del río, que por cierto el agua estaba muy helada y aún así muchos aguantaron el frío. Comimos y juagamos a saltar la cuerda y después fuercitas. Luego fuimos a la cascada y más tarde nos regresamos. Gracias por el paseo, lo pasamos muy bien.













lunes, 19 de marzo de 2012

Cuicuilco y el Bosque de Tlalpan

Mercedes Guerra

Luis Daniel Ávila
Foto. Daniel Ávila
Lunes 19 de marzo del 2012. Hoy en la mañana me desperté como eso de las 6:25 pues mi hermana (Clara) quería hacer del baño y quería que le ayudara. Después encendí la tele por unos 10 minutos antes de tender mi cama. Bajé al baño, subí, me cambié, luego mi mamá me dio leche de Clarita; bajé, arreglé mis cosas, me peiné y le ayudé a mi mamá a medio acomodar la casa (Acomodé los sillones, barrí y medio recogí la cocina) Subí ropa que había abajo y aproveché para saludar a mi abuelito, y me dio dinero.

Luego bajé y me dijo mi mamá que acomodara las ligas para peinar a Clarita, agarré mis cosas, me despedí de mi abuelito y me salí con mi mamá y Clarita a las 8:15. En el camino mi mamá me preguntó que si llevaba la cámara, ¡ups! me tuve que regresar.

Una vez con mi mamá y la cámara en mi poder nos encaminamos hacia el microbús que nos llevó al Metro Constitución de 1917, llegamos a las 8:35. Alrededor de 20 minutos después llegó el maestro.

Por un rato se la pasó dando información a nuestros padres, sólo llegaron cuatro hombres, dos solos y dos con su esposa, las demás eran mamás. Unos 30 minutos más tarde llegó el autobús y me senté junto a Griselda. Llegamos a la pirámide de Cuicuilco pero no pudimos subir porque estaba restringida la subida, había un letrero que decía que si subíamos la base piramidal se deterioraría bastante. Al museo tampoco pudimos entrar porque los encargados no trabajaron, pero aun así me divertí.

Foto. Operador autobús
Aunque tuvimos que conformarnos con estar un rato en el pasto platicando y tomando algunas fotografías, y descubriendo, entre Griselda, el maestro y yo, quién de las hermanas gemelas era Coral. Antes de irnos hicimos una fotografía grupal creando una pirámide humana. Fuimos al baño y nos percatamos que un niño se había atorado adentro. No pasó a mayores.
Foto. Daniel Ávila

Como ya sabíamos que no habría nada de recorrido en la pirámide, el profesor trazó el plan B, decidió ir al Bosque de Tlalpan que se encuentra muy cerca de donde estábamos. Una vez que llegamos al bosque nos encaminamos por una disque cascada, me cansé un montón, pero aun así llegamos.

Foto. Daniel Ávila
Foto. Daniel Ávila
Un rato después me empezó a doler mucho mi panza pero no fue motivo para dejar los columpios antes de comenzar el descenso por donde habíamos subido, fue más fácil aunque uno se resbalaba mucho y podías caer. En el recorrido también nos subimos a unos árboles, que por cierto, algunos muy grandes y con caprichosas formas en sus raíces.

Una vez abajo nos lavamos las manos en una llave donde el agua se podía tomar, según decía un letrero. Luego fuimos a comprar pero terminamos yendo al baño. Alrededor de las 14 horas ahora sí fuimos a comprar y ya después nos regresamos al autobús que encaminó rumbo al mismo punto de donde partimos por la mañana, al Metro Constitución de 1917.

martes, 28 de febrero de 2012

Por qué regalamos


Ariatna Villegas
En el día del Amor y la Amistad las personas compran todo tipo de productos para regalar: flores, juguetes, muñecos de peluche, muñecas, bolsas, ropa, lapiceras, zapatos, globos, dulces, tarjetas, incluso coches. Lo que pienso es que cada día más gente se basa en lo material, con un dilema: “Entre más grande mejor”, “entre más grande regale más me querrán”. Pero la verdad es que la gente se vuelve presumida y piensa que entre más grande regales la gente te tendrá envidia.
vidasanaclub.blogspot.com

Existen quienes ahorran todo el año para comprar un presente a cada uno de los amigos, pero también existen quienes se hacen llamar tus “mejores amigos” y en realidad no lo son; de esos que me regalan cuando llego a la casa aviento sus regalos a la cama y los regalo en las fiestas de mis sobrinos.
Otra situación que vemos en esta fecha es que la gente hace su agosto subiendo el precio de los productos, y aún así compramos, porque sólo nos basamos en lo material sin pensar en por qué regalamos, en qué sentimos cuando regalamos, que en realidad es lo que vale.

Historia
De acuerdo con la página elcastellano.org la historia del día de san Valentín —festejado actualmente por millones de enamorados de varios continentes—, hunde sus raíces en la Roma clásica, en la fiesta februa (v. febrero) de los latinos, un ritual de purificación que legó su nombre a este mes. Cada año, el 15 de febrero, los romanos homenajeaban a Fauno Lupercio, el equivalente latino del dios griego Pan, protector de los rebaños, que también representaba la sensualidad masculina desenfrenada, expresada en los mitos de faunos y machos cabríos.

En este festejo, llamado Lupercalia, los jóvenes romanos corrían por las calles cubiertos apenas con una piel de cabra, flagelando a las muchachas que encontraban a su paso con correas de cuero, en la creencia de que este castigo daba fecundidad a sus víctimas. Durante los primeros siglos después de la entronización del cristianismo como religión oficial del Imperio romano, los fieles de la nueva fe continuaban celebrando muchas fechas paganas, tales como la fiesta del Sol invicto y el homenaje anual a Fauno Lupercio.
Para acabar con ellas, la Iglesia instituyó nuevas fiestas cristianas en fechas muy próximas a las conmemoraciones paganas. Así, en lugar de la fiesta del Sol invicto, que ocurría alrededor del 21 de diciembre, se instauró la Navidad y, para terminar con la festividad de Fauno Lupercio, el papa Gelasio I creó, el 14 de febrero, el día de san Valentín, un personaje legendario, supuestamente ejecutado en 270 por orden del emperador Claudio II.

martes, 14 de febrero de 2012

Amor y Amistad

lindospoemas.com

El amor es un sentimiento que se relaciona con el afecto y el apego, es producto de emociones, experiencias, actitudes, aprecio y cariño, es un sentimiento que todo ser humano posee y que se puede describir y expresar con acciones, hacia uno mismo y hacia las personas.

El amor actúa con facilidad en las relaciones personales, de pareja, entre familia o amigos. Este sentimiento es uno de los temas más difundidos en libros, música, cine, etcétera. El amor tiene muchas variantes: hacia uno mismo, la familia, el amigo o hasta con una mascota. También existen muchas palabras que describen este sentimiento: ternura, cariño, aprecio, entre otras.
Existe también el amor como acción, es el amor con que haces ciertas cosas, porque este sentimiento no es sólo para enamorarse de alguien, también nos ayuda a expresarnos y a descubrir nuestros sentimientos. El amor es enamorarte de algo, no simplemente de una persona, sino de cualquier cosa, incluso de la vida o hasta de una hoja de papel. El amor es el sentimiento más bonito que existe en la vida.

Sarahí Cuéllar

Amistad. Foto: Daniel Ávila
La amistad es un lazo de cariño entre dos o más personas con quienes existe confianza para contarse cosas y pasar momentos: alegres, tristes, para, reír y para llorar. La amistad existe en cualquier etapa de la vida a lo largo de la misma. Con la amistad se aprenden valores, como la honestidad con la persona para que exista confianza y la amistad sea duradera. Pero hay que tener cuidado porque se podría confundir. Ejemplo: Hay quienes dicen ser tus amigos pero roban, toman o se drogan, esas personas en realidad no son tus amigos, porque un amigo se preocupa por ti, te apoya y no te mete en problemas; es cuando uno debe saber, y saber escoger a los amigos para no confiarte de una persona que sólo te quiere lastimar y que no te aprecia.
La amistad no debe ser egoísta, si tu amigo desea estar con otras personas no debes oponerte porque no tienes el derecho de obligarlo a dejarlas o a no tener otras amistades, mejor medítalo, porque de hacerlo podrías afectar una bonita amistad.

Existen amistades entre personas del mismo sexo y sexo contrario, y en ocasiones esta relación se podría confundir con el amor (porque de la amistad nace el amor) Si existiese algún indicio de confusión, lo mejor es hablarlo para dejar las cosas en claro y que la mistad perdure.

Itzel Cuéllar

martes, 5 de julio de 2011

Algo más de la vida de Justin Bieber, ¿lo sabías?

Diana Pedraza


Lunes 4 de julio de 2011. ¿Sabías que… el canadiense ha vendido cuatro millones de copias de su último disco; que Justin tiene 17 años de edad; que desde pequeño sufrió la separación de sus padres y que todo ese tiempo ha vivido con su madre, pero que también lleva una buena relación con su padre?

Siendo niño, Justin Bieber no tenía mucho dinero, pero nunca le faltó nada, sin embargo, hoy en día se da el lujo de comprarse todo lo que quiera, como los tenis que son su obsesión, y más si son morados.

Sus más recientes proyectos son un libro autobiográfico y la película llamada “Never say never”.

Él está enamorado de Selena Gómez, aunque en un principio no admitían su relación, pero se les ha visto en fotografías muy juntos. Selena ha recibido miles de comentarios por esa relación, algunos no son buenos pues los seguidores de Justin le amenazan con matarla si no termina con él.

Bieber empezó a tocar la guitarra desde los ocho años de edad; su carrera inició porque un productor le dijo que le llevaría a la fama. Después de mucho esperar le llegaron propuestas, su primera canción reconocida fue “One time”; con la canción que se le ha conocido más fue “Baby”.

martes, 14 de junio de 2011

Ser emo

Yuli Salgado

Los emos surgen a partir de la música emo-core a finales de los 80 y principios de la siguiente década. Se caracterizan por escuchar música con acordes más melódicos y letras personales y hasta confesionales que hablan de odio, amor, desamor, etcétera. Existen bandas como: Alesana, My Chemical Romance, We are the ocean, entre otras.

Los emos nos caracterizamos por una estética y forma de ser, no somos ni políticos ni místicos, sino emocionales. La sociedad y otras tribus nos critican por nuestra forma de ser, de pensar y de expresarnos; y son las tribus las que dicen que sólo hemos copiamos algunas cosas de ellos y que no tenemos filosofía que sustente el movimiento. Emo, es una persona que no sabe reprimir sus sentimientos y no le importa lo que la demás gente piense.

Nos gusta vestir con pantalón entubado, playeras con colores oscuros; pero lo que más nos distingue a chicas y chicos, es nuestro copete. Éste oculta la mitad del rostro porque no queremos ver la realidad del mundo. La gente piensa que es sólo una moda más, pero no es así, es un sentimiento.

Ser emo es más que vestir con colores oscuros y llevar peinados alocados. Es más que entonar canciones que alternan sonidos; detrás de ello hay una actitud más que cualquier moda o vanidad. Los emos somos personas que no nos gusta la violencia, somos personas muy pacíficas.

Si alguien desea convertirse en emo porque es "fashion", por depresión o simplemente por rebeldía hacia nuestros padres, déjame decirte que es mejor estar bien con uno mismo y no asumir poses falsas. Nadie nos va a negar la posibilidad de ser emo, pero si asumimos poses falsas nos sentiremos peor que al inicio porque al no dejarse llevar por un sentimiento y al no creer fielmente en lo que significa ser emo, habremos defraudado a los demás emos.