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lunes, 27 de agosto de 2012

Día de Nagoya

Rocío Merino

Foto. Rocío Merino
El 8 de agosto del presente año no faltaron excusas para celebrar en esta hermosa pero conflictiva Ciudad de México; mientras que algunos festejaban el natalicio de Emiliano Zapata, otros celebraban el Día Internacional del Orgasmo Femenino.

Sin embargo otros, considerados amantes de la cultura japonesa, se dieron cita en el Museo Nacional de Antropología en el marco del “Día de Nagoya”.

Nagoya es la cuarta ciudad más grande del Japón, esta urbe amurallada es el corazón de la industria de la porcelana, los barnices, las telas anudadas, atadas y teñidas; y muchas otras formas de arte y artesanías. Parte de la exposición contenía muestras de arte en porcelana y telas.

También causó furor la demostración de artes marciales, la cual se llevó acabo en el patio del museo a través del Equipo de Agasajo de Generales Samuráis “Nagoya Omotenashi Bushoutai”.

Éste es un equipo que promociona el turismo en esa ciudad japonesa, formado por seis generales samuráis estrechamente relacionados con Nagoya, y cuatro soldados jingasa, quienes promocionan “Nagoya, ciudad de los Generales Samuráis”.

Foto. Rocío Merino
El grupo habitualmente se dedica a actividades de guía de turistas, empero, en el Castillo de Nagoya realiza performance y danza, entre otras actividades. A parte de la exhibición de piezas, se proporcionó información relacionada con las prácticas samurái.

El evento fue motivo para conocer al alcalde de Nagoya y otros delegados de esa ciudad. Ataviado con un traje de caricaturas japonesas, el alcalde, con evidente entusiasmo en su rostro, fue quien se mostró singularmente alegre pues mientras caminaba iba saludando a todo el que pasaba a su lado.

Dentro de su discurso causó emoción al decir: “Este encuentro de culturas se ha llevado acabo en el tiempo adecuado, pues se ha dado con un gran espíritu de fraternidad entre ambas partes”.

Lo anterior porque este 2012 se cumplen 35 años de hermandad entre Nagoya y la Ciudad de México. Dicho esto comenzó a cantar una canción típica del Japón acompañado por uno de los delegados.

La exposición logró acaparar la atención del público pues además hubo una muestra del arte culinario, actividades didácticas donde se enseñaba a hacer un poco de origami (figuras en papel), y a utilizar el pincel para hacer kanji (caracteres chinos), así como a escribir en hiragana (escritura para las palabras de origen japonés), pero sobre todo katakana (escritura japonesa para palabras de origen extranjero).

La exposición estará vigente hasta el 12 de octubre de 2012.

viernes, 17 de febrero de 2012

Taller de náhuatl

Rocío Merino

Luego de un mes de indecisión, en junio del año pasado inicié con las clases de náhuatl en el centro comunitario “Presidentes de México”. He de confesarles que al principio lo hice por ociosidad. Sin embargo, poco a poco el taller se convirtió en parte importante de mi vida pues cambió mi perspectiva respecto a esa lengua. Además porque quise conocer parte de la historia, el pensar y el sentir de otra cultura, la de nuestros antepasados.
theferchompirianos.blogspot.com
No sabía qué eran los topónimos, ahora sé que los usamos a diario y que en su mayoría tienen origen náhuatl. Y no sólo los topónimos, sino también expresiones coloquiales como: naco, tocayo, chante o cochino, por mencionar algunas, palabras que son parte de nuestra identidad como nación.

Si eres de las personas que dice naco a modo de insulto, sábelo que en realidad significa “ser de aquí”. En todo caso, si lo que quieres es ofender, tendrías que decir xoxo (la ‘x’ en náhuatl se pronuncia como ‘sh’)

Y si desperté tu curiosidad y quieres saber qué significa xoxo, te recomiendo el taller de náhuatl que imparte el profesor Guillermo Bravo, en la territorial Paraje San Juan.

Además, esta lengua ha trascendido nuestras fronteras y con una sola palabra en su origen, define una cosa en particular en distintas partes del mundo. Por ejemplo xocolatl (que significa amargo), cuya escritura y pronunciación es similar en español, inglés y portugués  –chocolate. En francés –chocolat. Y en idiomas como el japonés y alemán no existe mucha variante -chokoreeto y schokolade, respectivamente.


sil.org

Antes de continuar comparto el siguiente poema porque fue lo que más influyó en mí para estudiar diversos idiomas, en particular el náhuatl, amén de que mi papá trabaja en la delegación Milpa Alta, lugar donde aún hay zonas en las que se habla esta lengua indígena mexicana y siempre me es grato escuchar a la gente porque he tenido curiosidad por saber de qué hablan y cómo piensan. He aquí un fragmento del poema de Miguel León Portilla.

Cuando muere una lengua

Todo lo que hay en el mundo

Mares y ríos,

Animales y plantas,

Ni se piensan, ni se pronuncian

Con atisbos y sonidos que no existen ya.

Entonces se cierra

A todos los pueblos del mundo

Una ventana, una puerta.

Un asomarse

De modo distinto

A las cosas divinas y humanas,

A cuanto es ser y vida en la tierra. 

Aun no sé hablarlo bien, pero al menos distingo saludos, despedidas y algunas expresiones. Por todo lo anterior es que quiero seguir aprendiendo, y deseo que algún día se den la oportunidad de acudir a un taller como éste.

martes, 18 de octubre de 2011

Mi azotea

Rocío Merino

Fotografía: Daniel Ávila

Es domingo por la tarde, me encuentro en uno de mis lugares favoritos, la azotea de mi casa. Aunque suene raro es verdad, supongo que ahora querrán saber el porqué: en este lugar la panorámica es muy bella, es la vista más linda que haya tenido la oportunidad de disfrutar. Desde ahí el amanecer es más esplendoroso; conforme sale el sol se observan las siluetas de los montes (Sierra de Santa Catarina) que rodean esta parte de la ciudad.

El verde de los cerros y toda la vegetación hicieron de ese color uno de mis favoritos. Imaginen la bella mezcla de este verde, el anaranjado, y la gama de tonalidades y colores del alba. Espero que algún día tengan la oportunidad de disfrutar de un paisaje como ese, que tanto me cautiva.

Otra de las cosas que se pueden disfrutar, claro, sin contaminación, es deleitarse observando el azul celeste del cielo repleto de blancas nubes.

Algo maravilloso que ha perdurado por millones de años, y del cual tenemos la oportunidad de admirar, son las montañas que antaño fueran parte fundamental de la cultura azteca: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Lamentablemente, con poca nieve en las cimas.

Por cierto, se debe a estas montañas el que me haya inspirado a escribir. Lo que sucedió es que me quedé maravillada al ver cómo una nube atravesaba el volcán Popocatépetl, fue algo muy impresionante, se veía a la vez mágico, como salido de un ensueño.

Vale la pena mirar más allá de los enormes edificios que nos rodean, vale la pena visitar el bosque de nuestra ciudad, algo muy lejos de ser igualado por la mano del hombre, pero tenemos que cuidarlo y preservarlo para futuras generaciones.